¡No te dejes distraer por lo que ves fuera, cuando lo más grande lo llevas por dentro! Hay una verdad que va a sacudir los cimientos de tu fe: tú no estás operando con tus propias fuerzas. Hay una presencia divina que se mudó a tu interior para ayudarte y guiarte. Es tiempo de que entiendas Quién es el que te habita y permitas que Su paz sea la que dirija cada uno de tus pasos.